Alimentar unos nuevos hábitos al volante

Buena parte del comercio global y la gran mayoría de bienes de consumo que manejamos en el día a día dependen del transporte de camiones por carretera. Y obviamente, esta flota no sólo la componen los vehículos, igual o más importantes son los conductores que se encargan de cumplir fielmente sus recorridos y plazos. Mucho ha cambiado la percepción de estos grandes profesionales los últimos años, y en gran parte se ha debido a la concienciación que todo el colectivo ha realizado sobre la importancia de su trabajo y la exigencia del mismo.

Especialmente destacable ha sido la gran evolución de sus hábitos, que se ha reflejado en un estilo de vida mucho más saludable y que les ha permitido adaptarse a las nuevas exigencias legales y a ser mucho más eficaces en su trabajo.  Sin duda, una de las grandes claves de este gran paso adelante ha sido cuidar la alimentación de forma exhaustiva.

Aunque el trabajo de estos profesionales pueda parecer un tanto sedentario, su organismo necesita una gran cantidad de nutrientes, vitaminas y minerales diferentes para poder realizar sus actividades cotidianas y desempeñar su actividad laboral correctamente. Una dieta variada, equilibrada y en las proporciones adecuadas es lo más aconsejable. 

Además, es muy importante recordar que nuestro metabolismo, a partir de los 40 años, se desacelera; y, por ello, no es necesario ingerir la misma cantidad de calorías que cuando teníamos 20, sino que hay que disminuir su ingesta. Debemos tener en cuenta que un buen desayuno a base de fruta, tostadas y yogur nos dará la misma energía que un bocadillo mediano de jamón, pavo, tortilla o atún. A la hora del desayuno es muy aconsejable evitar los embutidos puesto que son muy grasos y su consumo puede provocar pesadez de estómago durante todo el día, afectando gravemente los reflejos y capacidad de concentración al volante.

Alimentar unos nuevos hábitos al volante

El agua es otro elemento clave que debemos contemplar. Aproximadamente, dos partes de nuestro organismo es agua. Por lo tanto es fundamental beber 2 litros diarios, a  ser posible de agua mineral sin más; evitando bebidas con gas, azucaradas y/o edulcoradas. En este aspecto, menos es más. Y es clave beber escalonadamente a lo largo del día, lo ideal es beber cada hora durante la ruta establecida para hacer que los músculos estén siempre hidratados y evitar contracturas o fatiga muscular.  

Las frutas, por su parte, pueden convertirse en nuestro mejor aliado puesto que nos ayudan a incorporar tanto agua como azúcar porque son ricas en sacarosa. La gran variedad de las mismas y sus múltiples propiedades hacen que algunas nos ayuden a combatir el envejecimiento, otras nos aporten energía, incluso las hay que contribuyen a prevenir enfermedades cardiovasculares… Conocer las propiedades de cada una es el mejor camino para aprovecharnos de una familia de alimentos que siempre debemos tener a mano si queremos estar en una forma envidiable.

Pero tan importante como saber qué tomar, es saber aquello que debemos evitar. No es recomendable en absoluto consumir estimulantes de ningún tipo. Aunque es una de las prácticas más extendidas en todo el mundo, el consumo de ciertos estimulantes afecta de forma seria a la salud de los profesionales del transporte. No obstante, no por ello hay que eliminar por completo el consumo de café o té, pero es adecuado conocer las horas en las que su consumo te estimula y no disminuye tu energía. Por ejemplo, aunque una práctica muy común es tomar café al despertarnos, es mejor si lo consumimos sobre las 12 de la mañana, para que nos ayude a estar más activos.

Alimentar unos nuevos hábitos al volante

Obviamente, tal y como ya se ha comentado anteriormente, debemos reducir al máximo el consumo de grasas. Así que productos como chorizo, panceta, hamburguesas, fritos y un largo etcétera, son incompatibles con la carretera cuando eres un profesional del transporte. Aunque su sabor es muy atractivo, no son saludables y, lo que es todavía más importante, no son para nada recomendables cuando se conduce un vehículo industrial porque afectaría a nuestras capacidades. En su lugar, es mucho mejor incorporar la costumbre de consumir frutos secos como nueces, avellanas o almendras entre horas o la muy socorrida pieza de fruta. Siendo la manzana la reina por su poder energizante y su bajo aporte calórico. 

La carne roja debería ser otro de los alimentos que deben evitarse puesto que su proceso digestivo es muy lento e intento. Esto provoca que consuma mucha más energía que otro tipo de digestiones y, como elemento más preocupante, suele provocar somnolencia durante las dos horas siguientes a la comida. En consecuencia, limita nuestra actividad porque nos sentimos muy pesados. Algo que no sucede cuando comemos verduras, pescados o arroces sin carne ni patatas. Y estos alimentos podemos combinarlos con los batidos de fruta y verdura que hace ya unos años han tomado una posición muy importante en el mercado bajo el nombre de «Smoothies», fácilmente encontrables en supermercados y de calidad y propiedades muy beneficiosas para nuestra salud.

En definitiva, pequeños consejos fáciles de llevar a cabo y que nos permitirán disfrutar de los beneficios de una alimentación sana y equilibrada: en primer lugar mejorar nuestra salud y, por extensión, mejorar nuestro rendimiento en el trabajo. Porque se mire por donde se mire, cuidar la alimentación, sólo aporta ventajas.