Con las pilas cargadas

Como comentamos en el artículo anterior, la batería sigue siendo un elemento esencial en el funcionamiento de nuestro vehículo. Pone en marcha el motor y se encarga de que los diferentes sistemas eléctricos se activen.

¿Sabías que las incidencias con las baterías son la primera causa de asistencia en carretera? En este artículo hablaremos de la “chispa” de nuestro vehículo y daremos unos consejos sobre su mantenimiento. ¡Empezamos pues!

 

¿Cómo funciona una batería?

Se puede definir a la batería como un acumulador de energía que se encarga de suministrar electricidad al motor de arranque, a los componentes y a los sistemas electrónicos (cada vez más numerosos en las actuales generaciones de vehículos).

La batería almacena y transforma la energía que recibe a través del alternador, para convertirla de nuevo en energía eléctrica cuando es requerida. Y solo estamos hablando de vehículos de combustión interna, sin aventurarnos a los vehículos híbridos o eléctricos, que requieren otro tipo de baterías más potentes y numerosas.

Según el barómetro de averías del 2018 del club automovilista RACE, las incidencias con las baterías son la primera causa de asistencia en carretera, siendo la avería más común.

Con las pilas cargadas

Mantenimiento

Para mantener la batería adecuadamente, debemos revisarla con regularidad, al menos cada 10.000 kilómetros. Esto nos garantizará un funcionamiento óptimo y alargará su vida útil.

Al realizar la visita al taller para la revisión periódica de nuestro vehículo, también se debe examinar el estado de la batería. En un taller dispondrán de útiles necesarios para comprobar correctamente su estado. 

Como conductores también nos podemos fijar en el estado de los bornes comprobando que no estén sulfatados, y también que los cables estén en buen estado y no se hayan resecado.

Por suerte, la mayoría de baterías actuales son de “bajo mantenimiento” y  están construidas con materiales que impiden las fugas y la evaporación. Disponen también de un pequeño cristal en la carcasa que nos permite conocer su estado. En color verde cuando las condiciones de funcionamiento son las indicadas. Negro en caso de quedarse sin carga. Y amarillo si ha llegado al final de su utilización.

 

Temperatura externa

Las temperaturas extremas afectan a la funcionalidad de la batería. En invierno, con temperaturas frías, se reduce su capacidad, y si no se encuentra en condiciones óptimas, puede no tener el amperaje necesario para arrancar el vehículo.

Con temperaturas elevadas, el rendimiento de la batería será superior. Pero su vida útil se verá reducida pues los materiales activos se ven sometidos a una mayor degradación.

 

Preguntas más frecuentes

  • ¿Se puede recargar?

Si la batería y el alternador están en buenas condiciones, no habrá problema para que recupere su nivel máximo. Para ello, una vez arrancado el vehículo, habrá que circular al menos durante dos horas. Otra opción es disponer de un cargador de baterías o llevarlo a un taller para que haga la recarga.

  • ¿Cuánto tiempo dura?

Dependerá de su mantenimiento, calidad, climatología y obviamente de su uso. Pero la mayoría de fabricantes anuncian una vida útil entre 3 y 5 años.

  • ¿Cuál es la adecuada?

No todas las baterías valen para todos los vehículos. En el libro de mantenimiento se indican las características, voltaje, amperaje, potencia de arranque y tamaño, que necesitamos.

  • ¿Cuánto cuesta?

Se pueden encontrar baterías de bajo coste desde unos 45€, mientras que una batería de un fabricante reconocido vale en torno a 75-100€. Las de mayor rendimiento y calidad pueden superar los 200€.

  • ¿Qué garantía tienen?

Todas las baterías disponen de un año de garantía, aunque hay fabricantes que aumentan este periodo hasta tres años.

 

Así pues revisar con regularidad la batería de nuestro vehículo permitirá un funcionamiento óptimo y alargará su vida útil. Y lo más importante, nos ahorraremos la amarga sorpresa de que un día nuestra furgoneta o vehículo no arranque 😉

 

 

Fuente: Dirección General de Tráfico