Mindfulness

El Mindfulness es uno de los “métodos de meditación” (más bien un estado de la mente) más de moda en la actualidad… pero ¿Qué es realmente?

A todos nos ha pasado que vamos conduciendo por un camino por el que hemos pasado cientos de veces y de repente no recordamos cómo hemos llegado allí. O que estuviéramos comiendo un bocadillo y, sin saber cómo, nos lo hemos terminado sin más. Esto es porque no estamos siendo conscientes de lo que estamos haciendo, no estamos en el presente. El mindfulness reivindica la importancia de centrarnos en el momento, para sentir las emociones, sentimientos y sensaciones de la actividad que estemos llevando a cabo y ser plenamente conscientes de ello.

En un mundo donde todo es para ayer, lleno de prisas, estrés y falta de concentración, debida a toda esa presión que tenemos encima, es muy fácil tener la cabeza siempre en el ‘qué pasará’ más que en “qué está pasando”… y esto involucra problemas como jaquecas, migrañas, dolores musculares… ya que estamos ignorando lo que el cuerpo necesita en el momento.

Tanto el mindfulness como la meditación tienen mucho en común, aunque seguramente la diferencia principal radica en el hecho que la meditación nace en un contexto espiritual y el mindfulness en un contexto psicológico.

¿Cómo podemos practicarlo?

Mindfulness

Podemos empezar a practicar meditación poco a poco, en una postura que nos sea cómoda pero que no induzca al sueño y empezando con cinco minutos para ir incrementando la duración. Una técnica que nos puede ayudar es contar de 0 a 21 y de 21 a 0 para que nos ayude a liberar nuestra mente de pensamientos.

El paso siguiente es vivir nuestra vida diaria de manera mindful. Podemos simplemente fregar los platos usando este pensamiento: nos fijaríamos en el agua que corre, en su temperatura en nuestras manos, la espuma que causa el jabón o lo limpios que dejamos los platos tras pasar por nuestra esponja. A la hora de comer haremos lo mismo. Seremos conscientes de cada mordisco, del sabor de todos los ingredientes de la comida, de su textura y de cómo nos baja hasta el estómago.

Para practicar el mindfulness tienes que enfocar tu atención a lo que haces en cada momento. Piensa en una cámara que enfoca su objetivo en lugar de cuando llevamos el ‘piloto automático’ y hacemos las cosas sin prestar atención, lo que equivaldría a verlo todo borroso. Cuando somos mindful elegimos a qué darle importancia y estamos 100% en ello.

La práctica del mindfulness es indicada para todo el mundo, en cualquier caso, es importante remarcar que para ciertas personas y dependiendo de su estado anímico o psicológico, puede ser necesario un acompañamiento profesional paralelo, que pueda recoger y trabajar aquellas emociones o bloqueos que quizás emerjan a partir de la práctica.

Uno de los primeros beneficios del mindfulness suele ser la relajación, y de hecho, al parar y relajar facilitamos ser más conscientes de cómo en realidad estamos.

 

Nosotros practicamos mindfulness dos viernes al mes con nuestra amiga Aura, de https://optimismevital.com y procuramos aplicar en el día a día lo aprendido. Nunca debemos olvidar que el trabajo es una parte de la vida y debemos procurar ser felices con lo que hacemos y que nos aporte bienestar. Lo demás, está en nosotros mismos.

¿Te atreves a cambiar al modo de vida mindful? 😉